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Pensar el teatro desde el distanciamiento social: Juan Carlos Franco

Juan Carlos, dramaturgo y ensayista, habla con nosotros sobre sus reflexiones durante la cuarentena y el estado actual del Teatro y la cultura en México.
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Los archivos_del_aislamiento_ son un ejercicio creativo que busca la documentación y el repositorio tanto de nuestras visualidades como de nuestras experiencias durante el confinamiento ocasionado por la precaución ante el COVID-19.

El mapeo resultante ocasionará un expediente gráfico de nuestras actividades y pensamientos durante la aparición del virus.

Juan Carlos Franco es un dramaturgo y ensayista mexicano. Estudió la Licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL-UNAM) y es Director de la compañía teatral Catamita.

Dirección creativa: Daniella Feijóo
Dirección editorial: Alejandro López y Eduardo Limón

Acento: ¿Cuál ha sido tu última producción creativa y cómo se transformó ésta con la pandemia?

Juan Carlos Franco: Cuando llegó la cuarentena, un par de semanas antes de que se hiciera sumamente oficial, se canceló una obra que presentábamos en Querétaro, Bovary, inspirada en la novela de Flaubert, y que ya iba a la mitad de la temporada. Faltaba una función importante con la Alianza Francesa y alrededor de 6 funciones más de la temporada regular.

Si eso ya era bastante desesperanzador, el 2 de mayo teníamos agendado el estreno de una nueva obra, No se trata del hambre. En el teatro puedes pasar medio año o uno completo sin estrenos, porque estás preparando proyectos o estás esperando un apoyo, y luego todo se junta y se concentra en una misma época. Eso justo pasó acá.

Ese estreno que no ocurrió fue todavía más doloroso, porque se gestaba con un apoyo que nos dio la Secretaría de Cultura en el municipio. Entonces tenemos algo de dinero, tenemos al elenco, un gran texto, pero no pudimos ni empezar a ensayar.

Es sumamente frustrante no estrenar, obvio, pero sobre todo no saber qué va a pasar en adelante. Cuándo vamos a arrancar las industrias creativas; particularmente las artes escénicas, que requieren la convivencia de mucha gente en un espacio físico.

Cuándo va a suceder eso. Cómo va a reaccionar el público ante un espacio cerrado. ¡Con la dificultad de reprogramar! Generalmente, los espacios en el país para el teatro de experimentación o de búsqueda suelen ser del gobierno, entonces ¿se va a tener que recorrer todo para que todos volvamos a tener un lugar? ¿O vamos a tener que renegociar las puestas en escena?

La gran pregunta que nos estamos haciendo muchos teatreros es aquella que tiene por fin último la esencia del teatro. Lo que hace que éste sea tal. Y la más importante es, tal vez, la de la presencia. Tanto del actor como del espectador. La presencia viva y en conjunto. Entonces, algo así como video-teatro no tendría ningún sentido. Aunque, claro, en circunstancias como ésta, no tiene sentido no hacerse esas preguntas y no experimentar las posibilidades que da la tecnología. Ahora, la pregunta realmente sería si aquellos que nos dieron el apoyo estarían dispuestos a que algo presentado, por ejemplo, por Zoom, valga el apoyo que nos dieron.

Nosotros hemos decidido esperar a estrenar en un teatro, no por tradicionalistas sino porque creemos que en ese lugar de encuentro podemos expiar en colectivo mucho de lo que vivimos en este encierro.

juan carlos franco teatro

Acento: ¿cuáles han sido tus pensamientos y reflexiones más recurrentes sobre tu trabajo durante estos días?

Juan Carlos Franco: Yo sentía –sigo sintiendo– que soy una persona introvertida. Además, el proceso de escritura siempre es de cierta intimidad o de cierto recogimiento, que tiene mucho qué ver con lo que vivimos ahora. Estar en un lugar de relativa paz para poder escribir. Y eso debería, en teoría, acercarnos a la posibilidad de escribir en cuarentena. Pero no es así, o puede no ser así, por muchas razones. La cuarentena es un aislamiento forzado, especialmente emocional. Es un lugar de distanciamiento físico de los afectos. Y eso impide el flujo de las emociones y la manera en cómo nos damos, lo cual es importantísimo para la creación.

Si me hubieran preguntado hace un mes, quizás yo hubiera dicho que no tendría ningún problema con estar encerrado por dos meses; cercano a esas fantasías que tenemos los escritores de irnos a un pueblo o a una cabaña alejada para escribir aquello que siempre hemos querido escribir. Pero ahora me doy cuenta de varias cosas, especialmente de dos: que el trabajo técnico de la escritura requiere ese recogimiento que decía –para mí es indispensable–, pero las formas en que se movilizan las ideas y los afectos son mucho más necesarias: en su ausencia nos damos cuenta de lo importantes que son para el proceso creativo. Y segundo, que no soy tan introvertido como pensaba: del lugar que juega para mí ese otro hacer que es el teatro y que no puedo hacer sino con otras personas.

juan carlos franco dramaturgo

Acento: ¿Qué piensas del contexto político?

Juan Carlos Franco: El peso de las necedades políticas es bien fuerte. En medio de una crisis como ésta, tan compleja, los últimos en ser considerados seremos los artistas. Y eso hace de todas estas semanas un momento sumamente desesperanzador. ¿Cómo puede uno ponerse en acción creativa en medio de la desesperanza?

Podemos estar atravesados por muchos afectos, pero en general, la desesperanza debe ser uno de los lugares menos fecundos para la creación; leer las noticias y pensar en el resquebrajamiento de lo poco que funcionaba bien el sistema público, relacionado con la cultura y las artes, hace pensar en «¿qué puedo hacer ahora?», pero también en «¿para qué servirá después?». Y la respuesta tiende a ser «no para mucho».

¿Cómo voy a vivir, cuánto voy a ganar, podré tener una vida digna? ¿Por qué hacer arte? ¿Por qué hacer lo que estoy haciendo? Si uno piensa en eso, se cae en un abismo. Es mejor durante estas fechas, creo, pensar en las pequeñas puertas que se abren para activar ciertos lugares políticos, de crítica, de reflexión o de creación.

Éste es un momento difícil, porque se mezcla mucho de lo que tenemos en común todos los trabajadores en este país y en el mundo. Pero en el sector cultural se potencia, porque además existe un desprecio moral por lo que hacemos. Una gran desvalorización por lo que nosotros sabemos y ejecutamos y traemos a la realidad.

Acento: ¿Qué piensas sobre el presente y futuro de las artes y la cultura en México? Pensando especialmente en el teatro.

Juan Carlos Franco: El problema de esta crisis es que es un parteaguas. No creo que las cosas vayan a cambiar sistemáticamente, pero nos está haciendo replantear mucho; aunque sea en un lugar hipotético. En mi trabajo “pre-pandémico” lo que intentaba hacer era abrir un espacio, aunque fuera menor para acercar al público o al lector a cierta crítica. Ahora me pregunto más qué vale la pena hacer y qué tiene potencia en un mundo que nos ha hecho replantearnos tantas cosas, pero que exige emocionalmente tanto de nosotros. En este momento necesitamos, quizás, ante todo distracción. Entonces, ¿qué tanto cabe la crítica profunda? ¿Cómo hacerla entretenida? ¿Vale la pena? ¿Qué tanto meternos en ello, cuando estamos en una polarización terrible de los ánimos políticos en el país?

En el teatro, el encuentro que tenemos entre el espectáculo y el espectador no puede perder vigencia. A pesar de que sea epidemiológicamente difícil, tenemos que pelear por el espacio privilegiado que se genera en esa esfera de convivio, confianza y energía que existe en una representación teatral. En ese sentido, no deberíamos estar pensando tanto en lo que podemos hacer en el encierro, sino en dónde vamos a estar situados cuando podamos volver a la cercanía física. Qué vamos a hacer en esos lugares para que el público se pueda encontrar de una manera nueva con la ficción, la representación, pero también con la esfera social y la unidad del momento teatral.

La gente puede vivir meses sin teatro, de eso no queda duda. Pero una vez que podamos regresar a los foros, debemos saber qué es lo que queremos como creadores y qué es lo que tiene de particular y potente el fenómeno teatral.

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