historias de terror México

México y el terror: escritores nacionales para no dormir

En México, la literatura de terror conjuga leyendas prehispánicas, historias de la Colonia, criaturas fantásticas y miedos del siglo XX. Así se lee el horror en nuestro país.

Historias de terror mexicanas hay, y muchas de ellas tienen un origen ancestral. Algunos mitos fundacionales funcionaron como una suerte de historias de horror que a partir de la tradición oral transmitieron a niños, jóvenes y adultos la construcción del mundo con todo y sus peligros.

Durante la Colonia, aquellos relatos funcionaban como un pegamento para explicar huecos en la historia de ciertos lugares, fragmentos de la historia o familias de abolengo. Con la herencia de la Conquista aunada a la tradición mexica, los relatos de terror versaban entre brujas, nahuales, fantasmas y chaneques. Y así como en Europa, también existían relatos sobre el infierno que buscaban propagar el terror y adquirir más creyentes.

Para el siglo XIX y XX, los cuentos de terror evolucionaron hacia una narrativa distinta, un tanto más psicológica, pero sin dejar de lado lo sobrenatural. Edgar Allan Poe y H.P Lovecraft fueron dos de los más grandes exponentes internacionales del género; sin embargo, México nunca se quedó atrás cuando se trata de literatura de horror.

Desde sus historias sobre los mitos fundacionales, las leyendas en la Colonia y en su etapa más contemporánea, aquí un top 6 con aquellas historias de terror mexicano que no puedes perderte:

Aura – Carlos Fuentes (1962)

Del ganador del premio Cervantes, Fuentes trae esta historia que comienza con Felipe Montero, un historiador que tiene una tarea por culminar: escribir las memorias del generalísimo Llorente proporcionadas por su viuda doña Consuelo. Pero únicamente bajo la condición de estar por unos días en la tenebrosa y oscura casa del general, donde conoce a la sobrina de la viuda Aura. Cuando se da cuenta de los tratos de doña Consuelo hacia Aura, la historia da un giro.

Los niños de paja – Bernardo Esquinca (2008)

Tres historias de terror que involucran casos misteriosos sobre asesinatos matrimoniales, el caso de un hombre que busca resolver el crimen de su esposa y un espantapájaros que guarda los secretos de un grupo de niños. Conforme avanzan las historias, los relatos se internan en un tono cada vez más oscuro. Una historia de terror mexicana dividida en tres casos.

Muerte en el bosque – Amparo Dávila (1959)

En esta recopilación de los cuentos incluidos en Tiempo destrozado más El entierro, una de las grandes tejedoras del terror mexicano aborda a partir de su estilo fantástico con énfasis en la violencia física un conjunto de relatos que ahondan en la locura y enfermedad mental.

Tiene la noche un árbol – Guadalupe Dueñas (1958)

Un compilado de historias de terror mexicano con un toque muy surrealista por parte de la autora. Desde una pequeña niña que vive en un frasco, hasta el drama un hombre que llora y que suena como si un felino hubiese sido herido. Toda una experiencia literaria digna de ser un must de la literatura mexicana.

Pedro Páramo – Juan Rulfo (1955)

La historia de Juan Preciado y su mítico viaje a Comala en busca de su padre es una obra cumbre de la literatura latinoamericana. Durante su estadía en el pueblo, Juan se da cuenta del poderío que tenía su padre y los vicios que este infundió en los pobladores, todo envuelto en una atmósfera que obliga a una lectura atenta entre relatos fantasmagóricos, recuerdos y saltos temporales.

El diablo me obligó – Francisco Haghenbeck (2011)

Cuenta la historia de Elvis, es un ex convicto que radica en Los Ángeles y se dedica al oficio de diablero, pero no como el que conocemos en la Ciudad de México, sino más bien como un caza-demonios a la John Constantine. En ese camino se topará con uno en especial que hará cambiar su vida.

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