semana del arte 2020

Semana del Arte. Las Ferias en CDMX y 8 tesis al respecto

La Semana del Arte en México es síntoma de un proceso comercial y de fomento a la diversidad cultural que debemos analizar con mayor detenimiento.
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La Semana del Arte en México, específicamente en la ciudad, consiste en la aparición de las ferias como un formato rentable y valorado. Son la consolidación de éstas como una práctica a través de la cual cierto circuito ha hallado la manera de convertir al arte contemporáneo en un mercado. En una oportunidad de inversión. Así también, en un cúmulo de prácticas atractivas para quienes son capaces de sostener financieramente a dicho sistema. La Semana del Arte es la reesquematización del vínculo entre las artes contemporáneas y las élites económicas. Ya después viene el entendimiento de ella como un evento cultural que nos posiciona en el mundo. Que nos hace visibles en un mapa de producción estética a nivel global y con fines sociales.

Semana del arte material art fair

Y nada de esto es una queja. Se trata de transparencia y coherencia. El arte, además del cobijo de programas gubernamentales o universitarios, necesita de otros techos para subsistir. Los artistas requieren de un plan de negocio para su trabajo; no sólo de becas ni de lógicas dominadas por las galerías.

A propósito: las 5 ferias o plataformas con mayor nombre que se dan cita en la Semana del Arte CDMX entre el 6 y el 9 de febrero. Zona MACO –que bien podría ser hoy la gran institución que marcó la pauta para este suceso en la ciudad–, Material Art Fair, Salón ACME, Maroma y No Name. Y con cada una de ellas podemos ver ejemplificado lo anterior, a mayor o menor escala, desde distintos horizontes.

zona maco salon acme

Mismo que podemos nombrar en 8 distintos puntos:

1. Las ferias de arte y las plataformas de difusión actuales son las herederas de aquellos dispositivos comerciales y de competencia que nacieron a finales del siglo XIX. Sólo que ahora no buscan exclusivamente la venta, sino que persiguen la expansión de su mercado y el fomento a la diversidad de públicos o formatos de subsistencia.

2. Ferias y plataformas son imprescindibles en una lógica de fomento cultural; y al mismo tiempo, son una buena escuela para que las estructuras políticas y los públicos adviertan las producciones contemporáneas.

3. Sin embargo, las ferias y plataformas son, muchas de las veces, los espacios más caóticos para ver arte. Generalmente, sus condiciones y acompañamiento son difíciles. Hay obras junto a más obras que no tienen nada que ver entre sí y que chocan unas con otras; lo que puede ser benéfico a su vez para identificar las mejores propuestas.

4. Estos eventos son, así, amalgamas. Ensamblajes de otros ensamblajes. Una serie de construcciones hechas con obras, ideas y artefactos que consiguen o procedimientos museológicos lineales –muy clásicos– o anagramas curatoriales que obedecen a un proyecto mayor, quizás a escapes del mismo.

5. Las ferias y plataformas son clústers tanto de obras pre-existentes como de obras hechas de manera específica para dar mayor enfoque a su marco –de sucesión mas no teórico–.

6. Su punto focal es, entonces, definir cómo se extiende la escena global del arte y cómo marcha en aquél el arte local. El cual, además, es el lugar donde ciertos públicos son expuestos a una educación artística y a los nombres productores.

7. Las labores pedagógicas de las ferias y plataformas son cada vez más descentralistas y vinculativas. Los regionalismos o los diálogos de una sola y gran dirección ya no tienen cabida.

8. Las ferias y las plataformas hacen evidente hoy la necesidad de profesionalizar al circuito. Hacen transparente la interacción entre estructuras públicas y privadas, grupos críticos, teóricos y expertos en mercado, en un ámbito muy peculiar.

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