Vacunar o no a niños contra COVID-19: esto dice la ciencia al respecto

Mientras el gobierno de México asegura que aún no existe evidencia suficiente para vacunar a menores de edad, EEUU y Canadá preparan la aprobación para inmunizar a la niñez de 5 a 11 años.

Después de 1 año y 10 meses de pandemia y más de 3.7 millones de casos confirmados en México según cifras oficiales, la situación no pinta tan grave como en un inicio. El 24 de diciembre de 2020 arrancó el Programa Nacional de Vacunación y actualmente, más de la mitad de los adultos ya han sido inmunizados con su esquema completo y la mayoría de estados han alcanzado el semáforo verde de riesgo epidemiológico una vez más.

Sin embargo, el gran tema pendiente en el Programa Nacional de Vacunación es el derecho a la salud de las infancias, atravesado por la disyuntiva de si los menores de edad deben ser inmunizados como el resto de la población o no. Al menos en lo que resta del año, el grueso de los niños en México no serán vacunados.

Aunque la situación podría enfrascarse en una rencilla entre organizaciones internacionales y locales, se trata de la punta del iceberg en esta problemática. No solamente se debe apuntalar a las recomendaciones de la OMS o qué decisiones toma el Gobierno de México como casos aislados, sino hacia un problema que se inserta entre la desigualdad y la niñez, el cual no se atiende y parece que con la vulnerabilidad de la niñez ante el COVID-19 sin un prospectiva de vacunación, se sigue dejando a la deriva.

La disputa entre ser vacunados o no

Como todos los países, el Gobierno de México ha priorizado la vacunación en los grupos más vulnerables desde los adultos mayores y decreciendo en edad hasta llegar a los 18-29 años; mientras que sólo los adolescentes de 12 a 17 años con alguna comorbilidad tiene acceso a la vacuna. En ese tenor, los niños y niñas de 11 a 5 años tampoco están contemplados a ser vacunados.

Tras varios intentos de amparo para que los niños puedan ser vacunados como lo fueron los casos de Zulma en Xalapa, Veracruz y Maximiliano en Oaxaca, la respuesta del Gobierno de México fue aprobar la vacunación en niños con afecciones de salud crónicas. Tras estos dos casos también se han presentado cerca de 250 amparos para que los adolescentes y niños puedan ser vacunados.

Tanto en Estados Unidos como en Canadá (donde ya se vacuna a menores de 12 a 18 años), esta semana se decidirá si la vacunación continúa en niños y niñas de 5 a 11 años con la vacuna Pfizer, después de que los primeros estudios científicos resultaran favorables. Sin embargo, no es una decisión que pueda tomarse a la ligera, pues los componentes y las reacciones siguen bajo la mira, ya que se han observado casos de miocarditis en niños.

Mientras que el Gobierno de México sostiene que aún no hay datos científicos suficientes para vacunar a adolescentes y niños, otros expertos aseguran que los componentes de la vacuna Pfizer no son riesgosos, al menos para los adolescentes, como lo menciona Andreu Comas, investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Por otro lado, la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) en conjunto con la OMS ha establecido la prioridad en los grupos de alto riesgo y se mantiene al margen de la vacunación en niños. Sin embargo, estas son únicamente recomendaciones y los países bajo su propia autonomía puede decidir si seguirlas o no.

La desigualdad en la infancia

El debate sobre si los menores deben ser vacunados sigue pendiendo de un hilo. En México residen 83.3 millones de niños, de los cuales la mitad vive en condiciones de pobreza y 60% no tienen acceso a seguridad social según Christian Skoog, representante de UNICEF.

Mientras el 18 % de niños en México no alcanza un pleno desarrollo en su primera infancia (de los 0 a los 5 años), 6 de cada 10 niños sufren violencia. El contexto estructural de la sociedad mexicana no es muy alentador para las infancias y habrá que darle lugar a estos datos.

Lo que resalta la constante y ardua lucha porque se abran las dosis para que los niños sean vacunados en función de los derechos de los mismos, el derecho a la salud y una vida digna. Más allá de los datos que demuestran una mayor resistencia ante los casos de COVID-19 grave, los menores sí pueden ser portadores y contagiarse. Los casos son distintos en cada contexto nacional y dependen de la condición de salud de los niños y las niñas; siendo México uno de los países donde las enfermedades crónicas infantiles como obesidad y diabetes están latentes. Por ende la importancia de que accedan a las dosis y sean vacunados.

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