Silla Acapulco negra decoración

Silla Acapulco: el mejor diseño atemporalmente retro en México

Existen dos teorías sobre el origen de la silla Acapulco, un objeto sin par de diseño mexicano.

Puede parecer un brutal oxímoron decir esto; pero sí, la silla Acapulco es un diseño que se compone de un arraigado espíritu vintage y, a la vez, una decidida renuncia al tiempo. Para muestra: el resurgimiento que ha tenido su silueta en la cultura mexicana; especialmente como una solución pagable y con personalidad para las intenciones de decoración en la Ciudad de México y todo el país. Todas ellas aludiendo al ingenio nacional, a la visión tan particular que tenemos sobre la belleza y a los años gloriosos que tuvo la década de los cincuenta en dicho territorio, con una buena dosis de orgullo identitario.

Y es que muy pocas veces podemos mencionar durante una conversación algún diseño industrial, una pieza de mobiliario, cuyo origen esté en México y que realmente haya impactado la vida de toda nuestra sociedad. Frente a lo cual debemos hacer dos aclaraciones. Primero, que cuando decimos esto nos referimos a creaciones que caben en el concepto actual —moderno y contemporáneo— de diseño; no a los objetos que la tradición artesanal nos ha legado, que son profundamente importantes para nuestra cultura, pero se dieron en el día a día del saber comunal y fuera de la autoría. Segundo, que hablar sobre el «verdadero impacto» de tal o cual diseño en la vida de los mexicanos no sólo se basa en el poder y la estética de estos, sino que siempre se ve atravesado por el panorama económico y político del país. Un objeto no tiene éxito o fracaso por sí solo. Hay un gran crisol de motores y frenos para ello. Sobre todo el de su asequibilidad.

Considerando todo lo anterior, cuando hablamos de este diseño nombramos un caso muy peculiar. Descubrámoslo juntos.

Silla Acapulco amarilla diseño
Foto: Lionel Gustave

La silla Acapulco, un objeto sin par de diseño mexicano.

¿Quién inventó la silla Acapulco?

Fue Don José Cortés, artesano y maestro de primaria, quien ideó este objeto. Sin embargo, hay muchos quienes aseguran que el origen de esta silla se dio en el anonimato. Revisando ambas versiones, podemos hallar en el sitio oficial de La Silla Acapulco, empresa que se identifica como la autora original de la misma, su historia al respecto. Narran cómo la esposa de Cortés, también maestra, pide ayuda al artesano para pensar en cómo obtener fondos que sostengan una escuela para niños discapacitados en su región.

La narración continúa así:

«Don José escuchó el mensaje y se puso a trabajar. Habló a sus dos mejores amigos, Jacinto, que era panadero y Asunción, que era albañil. Don José les comentó que lo ayudaran para ver de qué manera podía sacar ingresos para sostener la escuela. Un día el panadero llegó a la junta con Asunción y Don José Cortés; el panadero llevaba su ración de pan diario para vender.

Comúnmente los panaderos de la costa de Guerrero tenían un aro de varilla en forma de huevo, donde en el centro flotaba un aro más pequeño amarrado con henequén, y entrelazaba el aro pequeño con el aro grande por toda la circunferencia. Entre las cuerdas los panaderos solían entrelazar sus panes y bolillos; cada tira de cuerda de ida y venida hacia tensión y, con ésta, el pan se sostenía muy bien poniendo hasta 40 panes. Esta herramienta se la ponía el panadero en el hombro y le llamaban Huaculetes».

Momento decisivo

La marca termina por mencionar que con base en esta experiencia y un chispazo de creatividad es así como nace la famosa silla, llamándose en un primer momento Huevona, después Caleta —por su lugar de nacimiento— y, finalmente, Acapulco. Puntualizan que no tuvo mucho éxito al principio, pero que entre 1956 al 1959 con muchos cambios de por medio se fue comercializando poco a poco y comenzó la leyenda; impulsándose sobre todo con el boom turístico de la zona entre actores y actrices de Hollywood, así como miembros del jetset internacional.

Un diseñador francés

Entre 1959 y 1961 la silla tuvo su segunda transformación. El sitio de la empresa menciona que, al verla, un diseñador francés anónimo de origen estadounidense se enamoró del concepto. Entonces trabajó con Don José Cortés para elaborar un mejor diseño y mandó fabricar 8 sillas para regalar a sus amigos de Hollywood; una de ellos era Elizabeth Taylor, quien quedó encantada con el diseño y mandó pedir 50 sillas para sus casas residenciales. El auge de la silla Acapulco comenzó al hacerse muy famosa entre dicha élite y el pueblo de Guerrero.

«En 1971 se le otorgó a Don José un Reconocimiento en Acapulco por el alcalde de la ciudad (…) También se le nombró patrimonio artesanal del Estado de Guerrero en el año de 1974», afirma el sitio.

Creación anónima

Otra versión de su origen asegura que la silla Acapulco ostenta dicho nombre, gracias al legendario Resort Pacífico Acapulco; un famoso hotel junto al acantilado de buceo “La Quebrada”. Un lugar visitado por diversas celebridades de los años cincuenta, refugio de históricos nombres como los Kennedy, Elvis Presley, Elisabeth Taylor y John Wayne, entre otros.

Se dice que las sillas Acapulco vestían las terrazas de este lujoso resort con vistas a la bahía, donde se podía tomar el sol y un sinfín de cocteles con todo el glamour de aquella época. Entonces, este diseño mítico —el cual a se vincula al lujo, sofisticación y el espíritu vacacional— se considera una idea sin autoría y gestado por el ingenio acapulqueño.

Copyright de la silla Acapulco

Esta historia sostiene, así, que no se tenga un registro de autoría. Que no existan planos originales del diseño ni fabricante oficial. Que hallemos en el mercado gran cantidad de versiones. Asimismo, que hoy le podamos ver replicada en tanto lugares tan diversos e, incluso, que la veamos venderse de manera «informal» en tantísimos camellones de la Ciudad de México u otras regiones.

¿Qué es una silla Acapulco?

Silla Acapulco tradicional importación
Foto: Nan Palmero

La intención de este diseños es un asiento que deje pasar el aire y aminore el calor tropical de la zona. Algo fresco para sentarse. Un diseño en forma radial con una particular curvatura que reproduce los antiguos tejidos mayas. Esta silla consigue su fuerte personalidad a partir de un armazón metálico con acabado electrostático mate, asiento tejido y colores vibrantes. Parte de su encanto es que los hilos naturales fueron sustituidos con cordones de PVC, facilitando un diseño ergonómico y un clásico reflejo de la vida en el puerto de Acapulco «moderno».

El mueble se realiza partiendo de un esqueleto y la mayor tensión posible de los cordones. Al no utilizar técnicas de corte y costura por calor es necesario que el tejido quede perfectamente cerrado, sin perder tensión. De esto depende su capacidad de carga.

Algo importante de este dato es que refuerza la otra teoría que posiciona a la silla Acapulco como resultado de un trabajo anónimo y colectivo, referido frecuentemente bajo el concepto de «diseño vernáculo». Los muebles artesanales como el equipal, las hamacas y los petates son ejemplos de esta práctica.

Ideas para decorar con una silla Acapulco

La creatividad mexicana siempre ha sido alimentada con esta silueta de portentosa mezcla entre arte popular y mobiliario moderno. Antes, era un clásico ver esta silla en destinos playeros y casas de reposo en México; sin embargo, desde los años 2000 hemos visto un fuerte regreso de su silueta no sólo en puntos turísticos, sino en espacios citadinos y como elemento decorativo cotidiano. En terrazas, en salsas y en comedores, incluso; acompañando formas eclécticas y diversas texturas, siempre dando un aire tropical y genuinamente mexicano a cualquier espacio. Puedes encontrar un buen número de ideas dando clic aquí.

En dónde se hace la silla Acapulco

Podemos encontrar este diseño en absolutamente todo el país y a manos de muy diversos artesanos o creativos. De hecho, hay quien ha tratado de exportar esta silueta y llamarla Ibiza, en un intento por trasladar su ADN playero a un nuevo hotspot de arena y mar. El intento ha fallado. Por su parte, La Silla Acapulco, guiada hoy por los descendientes de Don José Cortés, reimpulsándose a partir del año 2000, ha mudado su fabrica a Guadalajara, Jalisco. Esta empresa vende en todo el país y tiene puntos de comercialización en Estados Unidos, España y Tokyo.

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