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El 12 de octubre y el descubrimiento de la historia

"Descubrimiento" es la palabra que invisibilizó a partir de la ignorancia y el miedo a las civilizaciones que ya se encontraban desarrolladas en esta región. Mismas a las se les colocó la máscara de la barbarie.

Cristóbal Colón, un marinero genovés cruzaría por el Atlántico por vez primera para establecer una nueva ruta comercial a las Indias. Financiado por la corona de Castilla, a cargo de Fernando de Aragón e Isabel la Católica, un viaje que simplemente tendría un par de meses de extensión convertiría aquel 12 de octubre de 1492 en uno de los encuentros históricos más importantes de toda la humanidad.

Hace 500 años que se llegó a tierras del nuevo continente en la Niña, La Pinta y La Santa María; a un lugar donde se encontraron dos mundos. Pero las peripecias de este evento yacen en las perspectivas que desde el poder interpretan la historia, porque el mundo es mera interpretación a partir de una voluntad de poder que se juega la misma.

Por un lado, la interpretación más popular fue el descubrimiento de una terreno completamente desconocido aquel 12 de octubre de 1492. Y es justamente la enunciación de la palabra descubrimiento desde una perspectiva europea, la que interpreta todo de una manera radical. El descubrir algo implica su inexistencia en el mundo de la vida del ser humano escalando hasta lo estructural.

En ese mismo sentido, el 12 de octubre de 1492 para la corona española, así como para el resto de Europa, algo que era desconocido al ser descubierto abrió las puertas para poder entrar con toda la artillería cultural y hacerlo reconocible para las sociedades europeas.

Un aspecto que es importante y que cabe resaltar en la palabra descubrimiento es el de sus limites y alcances. De ahí que para el mundo de la vida —que incluye al lenguaje— de los europeos, la interpretación de las cosas por medio de la lengua jugase un papel importante en la construcción histórica y de la vida cotidiana.

Mencionar un descubrimiento implica la potencia de crear a placidez para volver reconocible esa misma extrañeza que yace frente a los ojos. Al mismo tiempo, implica una suerte de inexistencia que adjetiva ese descubrimiento; es decir, se descubre algo en blanco. Algo desconocido omite cualquier relación de cercanía e invisibiliza lo identificable.

Eso mismo fue lo que sucedió aquel 12 de octubre de 1492. La interpretación por la visibilización de lo establecido y lo que se quería establecer sobre ello.

¿Cuáles fueron las consecuencias de aquel 12 de octubre de 1492?

Todo lo que vendría después de aquel descubrimiento contiene una complejidad en sí misma, la cual debe ser desarrollada a partir de sus actores implicados. Lo que no significa hablar especialmente de cada uno de sus integrantes, sino de una característica compartida e irrefutable: los y las partícipes de ese encuentro entre dos mundos fueron seres humanos. Estaban inmersos en estructuras políticas, sociales, culturales e históricas interpretando un rol que, desde su singularidad, dotaba de sentido lo que hacían.

Ahí la delicadeza de saber interpretar la historia para poder explicar el presente y lo social.

Ningún evento histórico ni social debe juzgarse bajo la colorimetría de blanco y negro. Más bien, habrá que observársele en un sentido extra-moral. Las consecuencias de ese 12 de octubre de 1492 tienen una extensión de siglos que incluso alcanza particularidades del siglo XXI.

Existe el reconocimiento de las consecuencias de mestizaje que acarreó la llegada de Europa a América, pero también esto implicó —tal y como se mencionó párrafos arriba— la concepción de invisibilizar a partir del desconocimiento y el miedo un sinfín de virtudes. Tales como avances de esas civilizaciones que ya se encontraban sumamente desarrolladas en este territorio, y a las cuales se les colocó durante mucho tiempo (y aún prevalece) la máscara de la barbarie.

Siglos y siglos transcurrieron para reclamar este hecho de injusticia epistémica, pues el estudio de la historia también contiene una carga política que desde el poder ordenaba el discurso interpretativo de los hechos. Las tan ya populares epistemologías del sur, obras como el sistema mundo de Immanuel Wallerstein, abogaron por una noción de historia más amplia donde se reconociera por vez primera la complejidad y la falsa idea de civilización que supuestamente reivindicaría al nuevo territorio.

Así se desarrolla el camino del mundo. Entre quienes escriben la historia y aquellos a los que no se les permite. Pero como mencionaba Walter Benjamin, habrá que cepillar la historia a contrapelo para que ello no suceda.

El descubrimiento de América: conflictos contemporáneos

El resurgimiento de la extrema derecha en los países europeos del este, occidente y en fracciones de Norteamérica y América Latina de nuevo, retoma el discurso histórico jugándose de nuevo la interpretación del mundo por venir.

VOX, el partido español de extrema derecha, busca la apropiación de un discurso racial donde se celebra la intervención «civilizatoria» de la corona española, bajo la excusa tan simplista como testaruda del hermanamiento entre dos naciones cual próspero escenario para la hispanidad.

Aún con las disfrazadas buenas intenciones, esta fracción populista de extrema derecha busca integrar su discurso a un multiculturalismo que homogeneiza (mas no reconoce) las diferencias que construyen lo social, la cultura, lo político y la historia.

Aquel 12 de octubre de 1492 aún sigue latente. Sigue jugando un papel fundamental en las nuevas etapas por venir, pues si no se revisa la historia como se hace hoy con esta fricción política, no habrá más camino por construir. Y como bien se aprendió en tan sombrío año de 1989 en Berlín, la historia nunca acabó: continua escribiéndose.

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