Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera: hacia la revolución de Stonewall

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera fueron dos de los eslabones esenciales para Stonewall. Piezas que unieron antecedentes y herencias para el movimiento.
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Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. Stormé DeLarverie, Ernestine Eckstein, Victoria Cruz, Randy Wicker y Craig Rodwell. Todos estos son nombres que habitan en nuestras memorias cuando hablamos de cómo iniciaron los movimientos por la liberación gay. Por los derechos civiles de la comunidad LGBT+ en New York y en todo el mundo. Pero ¿qué contexto permitió que los disturbios de Stonewall ocurrieran como tal? ¿Qué hizo que llegaran tan lejos? ¿Quiénes fueron Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera? ¿Por qué es una mujer que resuena tanto en la historia de la diversidad sexual?

Stonewall Inn

Los antecedentes

 

A lo largo de la historia hemos visto cómo la permisividad y la represión en torno a las conductas sexuales han cambiado. Ido y venido en ciclos. Por ejemplo, sabemos que en el siglo XIX las relaciones homosexuales eran ligeramente toleradas e incluso justificadas bajo el velo de la amistad romántica. Sin embargo, fue en el siglo XX que ésta y otras conductas sexuales no heterosexuales o cisgénero fueron reguladas tanto en lo penal como en lo clínico. Fueron consideradas enfermedades peligrosas y actitudes “curables” en personas “detestables” o que significaban un deterioro social.

El punto más álgido llegó a finales de los años 40. Era la época en que el senador McCarthy inseminaba a Estados Unidos de temor hacia el comunismo. Fue en dicha paranoia de la Guerra Fría que hombres y mujeres homosexuales, así como personas de género no conforme o binario, fueron vistos como seres corruptibles y de fácil manejo para los comunistas.

Entre 1947 y 1950, mil 700 solicitudes federales de empleo fueron denegadas, 4.380 personas fueron expulsadas del ejército y 420 fueron despedidas de sus trabajos en el gobierno, por ser sospechosos de homosexualidad u otra “perversión”.

Hacia los los años 60 el hostigamiento fue insostenible. El FBI mantenía un registro de personas conocidamente homosexuales y les asediaba a donde quiera que fuesen. Asimismo, se clausuraban bares o cafés donde mujeres, hombres y otros miembros de la diversidad sexual se reunieran. Se corrían campañas para expulsarlos de barrios, escuelas, trabajos y otros lugares públicos.

En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría sumó la homosexualidad al Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) como un trastorno mental.

¿Stonewall fue la primera sublevación LGBT+?

 

No. Antes de los disturbios de Stonewall, las comunidades de hombres y mujeres gay se organizaban ya en grupos por la Homofilia. No como un sector étnico vulnerable, sino como una clase o cultura indefensa.

Entonces, no fue un suceso aislado o extraordinario el de Stonewall. Allí estuvieron los disturbios en el Cooper Donuts (Los Angeles, 1959), en el Dewey’s Restaurant Sit-In (Philadelphia, 1965), en la Compton’s Cafeteria (San Francisco, 1966) y la Black Cat Tavern (Los Angeles, 1967).

Consideremos también que en aquellos años se organizaban los movimientos por los derechos civiles de la comunidad negra y las mujeres. Y que las protestas contra la Guerra de Vietnam y la emergencia de las contraculturas hippies, más abiertas, estaban en plena ebullición. Por lo tanto, fue una era de despertares de conciencia la que abrazó a Stonewall.

El asunto es que Stonewall adquirió completa relevancia y protagonismo como primer levantamiento de la comunidad LGBT+ dado este contexto. No fue una manifestación de activismo por la homofilia más. Fue una sublevación con los nuevos tintes de energía por los derechos humanos, la antiguerra, la contracultura y la ira que estaban transformando a Estados Unidos entero.

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera

 

Nacida como Malcolm Michaels Jr. en agosto de 1945, New Jersey, Marsha fue la quinta de siete hijos, dentro de una familia donde el padre era obrero y la madre ama de casa.

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera Stonewall

Con una infancia atravesada por la confusión y la violencia –dado su comportamiento fuera de la norma–, a los 18 años, habiendo terminado la preparatoria, decidió mudarse a New York con 15 dólares en el bolsillo. El tiempo le convirtió en un personaje de la vida neoyorquina: negra, trans, prostituta, VIH positiva, estrella drag, modelo y fabulosa activista. Su carisma y personalidad llegaron a tal grado, que incluso Andy Warhol le fotografió en el ’74.

Marsha P. Johnson, cuentan, fue arrestada más de 100 veces por desempeñar la prostitución. Fue golpeada e incluso recibió alguna vez un disparo. Pero todo mundo la recuerda siempre sonriendo y dando lo mejor de sí para aquellos que necesitaran ayuda.

Varios testimonios indican que durante la noche de los disturbios de Stonewall, fue ella quien originó el levantamiento. Según algunos, cuando los policías entraron al lugar y comenzaron a pedir identificaciones para arrestar a las personas trans, fue Marsha –de 23 años– quien arrojó un vaso e hizo estallar la furia. A esta leyenda se le conoce como “El Vaso que se escuchó alrededor del mundo”.

Sylvia Rivera tuvo una infancia oscurecida por el suicidio de su madre, el rechazo de su abuela y el castigo por usar usar ropa femenina desde los 8 años. Neoyorquina, descendiente de familias puertorriqueñas y venezolanas, registrada bajo el nombre de Ray, huye de casa y comienza a vivir de la prostitución desde los 11 años. Al ser adoptada por drags y otras personas de la calle, recibe el nombre con que le conocemos hasta hoy.

Durante los disturbios de Stonewall, Sylvia fue una de las protagonistas más aguerridas. Su carácter también le llevó a ser una de las mentes más críticas y rudas frente al movimiento LGBT+.  Reclamó hasta el último de sus días que las organizaciones lésbicas u homosexuales perdieron rumbo, se hicieron capitalistas y rechazaron a sus hermanas trans.

Legado

 

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera crearon en 1971, como continuación de Stonewall, un grupo llamado S.T.A.R. (Street Transvestite Action Revolutionaries). La falta de comida diaria, el no tener acceso a la salud y un techo, hicieron que este par de mujeres buscaran la manera de ayudar a su comunidad. La idea era conseguir un plato todos los días y generar una red de defensa contra la policía o cualquiera que intentara un acto transodiante.

El proyecto cerró en 1973, después del cuarto aniversario de Stonewall. Las activistas lesbianas feministas dieron la espalda a Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. Argumentaron que éstas eran una vergüenza para el movimiento por su vestimenta y maquillaje. Fue especialmente Rivera quien renunció a las movilizaciones al sentirse traicionada por personas a quienes había considerado amigas y compañeras.

Marsha fue asesinada en 1992 y es un caso sin resolver. Sylvia intentó suicidarse en 1995, vivió en las calles por largos años y reactivó su vida activista a finales de los 90. Murió por cáncer de hígado en 2002.

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera marcha

Su relevancia absoluta hoy es la de dos mentes que radicalizaron un movimiento que siempre ha estado necesitado de renunciar a las trampas del consumismo y el capitalismo rosa. A las discriminaciones que se ejercen desde dentro de la misma comunidad hacia la comunidad trans.

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