Han pasado más de 10 años desde que la banda francesa Casablanca Drivers lanzó su primer álbum, 2002 Pizza (2014), un título bastante apropiado para la música que los llevó a debutar en escenarios: una colección de canciones inspiradas en el garage rock de la primera década del siglo. Era un sonido limpio de guitarras y riffs que invitaban a bailar y que servían como una continuación a la era que cambió la historia de la música, pero que a la vez mostraban las influencias de donde son originarios. Hoy, día que presentan su más reciente sencillo “Plastic”, es claro que la banda ha evolucionado por completo y han encontrado una identidad única, sin alejarse demasiado de las pistas de baile y la nostalgia sonora.
En “Plastic” escuchamos una voz distorsionada sobre un beat electrónico acompañado de sintetizadores que crean la atmósfera perfecta para bailar y perderse. Se puede escuchar a un conjunto dispuesto a divertirse mientras siguen empujando los límites de su creatividad. Es un tema fugaz de poco más de dos minutos de duración (la banda no suele escribir tracks demasiado largos), que deja con ganas de más, ya que, con ese sonido, la canción podría seguir durante un largo tiempo. Sin embargo, esa brevedad se aprecia por quedarse solo el tiempo necesario y nos permite repasar otros de sus temas recientes.
El sencillo le sigue a “Easy”, lanzado apenas en octubre. Otro tema con base electrónica, que incluso tiene tintes de techno de fines de siglo, pero que ellos mismos adaptan a su estilo. Ambos singles son una continuación de Tabloid, álbum de apenas siete canciones que lanzaron en abril de este mismo año, y que marcó la pauta para esta nueva época experimental que hace más interesante su catálogo y que demuestra que —en efecto— no es la misma banda que conocimos en 2014.
Casablanca Drivers nació en Córcega, Francia, de dos amigos —Nicolas Paoletti y Alexandre Diani—, quienes se mantienen como el motor de la banda. Influenciados por la escena indie de los 2000s (con bandas como The Strokes, Arctic Monkeys y Kings of Leon), comenzaron a desarrollarse en la escena local con temas urgentes y enérgicos con letras llenas de crudeza emocional. Sin embargo, su primer álbum 2002 Pizza y un par de EPs que le siguieron parecían llegar en un momento no tan apropiado para el género, que para ese punto empezaba a desvanecerse y a perder relevancia. A pesar de la calidad de sus temas, era necesario un cambio y una forma de descubrirse para separarse de ese sonido cada vez más lejano.
Fue en su segundo álbum, Super Adventure Club, que empezaron a encontrar su camino. Con ayuda de un sintetizador TB-303 que los acompaña a la fecha y un sonido más cercano a sus compatriotas Phoenix, evolucionaron de un indie de baile a uno más aunado al electrónico. Y aunque el trabajo —el más largo en su carrera— es testimonio de este proceso de crecimiento, no fue hasta Tabloid que escuchamos a una banda completamente segura de su sonido, con una identidad clara que recupera elementos de sus inicios y juega de forma diferente con ellos, encajando de forma perfecta con esta era.
En cierta forma, parece un nuevo inicio para la banda. Ha sido un año prolífico, y los sencillos recientes prueban que la seguridad que han ganado no se desvanecerá pronto. En sus presentaciones en vivo también se nota una madurez clara, con visuales y una energía que eleva las canciones, lo que a la vez es prueba de que son los dignos herederos del French Touch, una ola de esa parte de Europa que vino para quedarse.
El trío acompañará a la banda mexicana Rey Pila en el décimo aniversario de The Future Sugar como acto de apertura el próximo 13 de diciembre, en el Foro Puebla de la Ciudad de México.

